
A momentos de irme a dormir, con el alcohol desinhibido en mis venas, después de una noche de copas, durante una noche larga de haber hablado con la mujer más grandiosa del mundo.
Aquella que da todo por tu vida, que se quita el bocado de su boca para dártelo a ti.
Creo que está más que explicito a quién menciono.
Entre líneas, para los que no saben a quien hago mención “mamá”; ella hacía inferencia sobre un lugar diferente, de credos, religión, de costumbres un tanto radicales a las cuales yo no estoy acostumbrado. Es otra experiencia, y es algo que deseo cumplir como misión.
Prefiero intentar las cosas, que quedarme de brazos cruzados. No me gusta esperar el mañana y estar sentado en el mismo rincón, el mismo sofá y ver que sucede, o que acontecerá al oto lado del sol
¿Por que hago esta acotación?,
Sólo aquí sentando escribiendo con un cigarro y con el sueño encima de mi cuello. La luna abrigando al sereno, y la brisa de la madrugada entrando por mi ventana.
Ella con el sol, en su presencia, y el comienzo de un nuevo día.
Muchas palabras son las que hablo, explico y digo. Pero solo trato de decir que a pocas horas a unos tantos minutos, a unos días de convertirme un poco más viejo. Para colocarle un número más a mis años.
Recuerdo, cuando jugaba en el patio de mi casa, cuando salía a pasear el papagayo, por las tardes y noches calurosas de verano, sólo con el viento a mi favor, que pudiera volar mi imaginación. Y soñar, y pensar e imaginar.
¿En qué pasará mañana?,
Y nunca cambié ni cambiaré esa interrogante. Por que estaré viviendo el presente pero pensando en lo que acontecerá. Para estar prevenido de lo que se avecina, bien sea malo, o bueno, porque nadie, ni nada dictamina lo que es bueno para ti. O es malo para mí.
Solo muy poca la gente que me conoce, dice que soy muy imaginativo. Que soy muy soñador, ¿Es que a caso es malo soñar despierto?
¿Soñar dormido?
¡Yo pienso que No!, malo sería el que no tiene sueño. O el que no tiene esperanza, o no anhela algo. Sino, no existiera ni Sócrates, ni Aristóteles, ni Platón. Por que ellos si creyeron en sus sueños, por que los sueños son la puerta a tus hechos.; si no sueñas no estás vivo, vive para soñar, y sueña para vivir
Como me dijo un sabio profesor una vez, mientras yo cursaba mi carrera de Periodismo,
“la esperanza y los sueños son lo último que se pierde”, y muy ciertas son sus palabras, por que sin los sueños, no habría podido saber, hacer o crecer, lo poco que conozco ahora.
No me arrepiento de nada, de lo que he hecho ni he dicho, ahora con un cuarto de siglo. Con la vida plena por delante. Tratando de escribir mi anécdota,
Después de unos años más, con la piel suave y con el cansancio un poco más en mi cuerpo, al pasar el tiempo y al tener medio siglo encima, me aseguro que al leer estas mismas palabras. Estaría claro y orgulloso, lo que un día como hoy he escrito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario